dimarts, 20 de juliol de 2010


Echar de menos es una sensación tan abrumadora y obsesionante. Porque no es que estés triste. Si, estás triste pero es que además sientes una desazón y un ansia por esa persona o ese algo a lo que echas de menos que parece que te quema por dentro. Creo que cualquiera sabe lo que es esa sensación, aunque cada uno la experimente de una manera u otra. Mi cuerpo la experimenta, a veces, como si me faltara el aire. Respiras y respiras pero todo el aire es poco para tus pulmones.

Echar de menos a alguien, es añorarlo, querer verlo, querer tocarlo, querer sentir su presencia aunque no te hables, no te mires, no te toques. Tan sólo saber que está ahí­. Eso da calma. Da felicidad.

Supongo que será bueno. Es bueno para saber apreciar los momentos que pasamos con esa persona. Saborear segundo a segundo, grabar su imagen en tu retina como si fuera el tesoro más preciado que pudiéramos imaginar

4 comentaris:

  1. El problema es echar de menos a alguien que sabes que ya no está ahí, tu yó interior te lo dice, lo sientes dentro de tí, sabes que ahora si que se acabó y eso te quita la calma y coarta tu felicidad, solo te queda el recuerdo, cada dia mas vago, cada dia mas gris, un recuerdo en color sepia como de foto antigua y triste...

    yo mismo

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  2. Extrañar algo o alguien puede servir para saborear aún más los momentos que pasamos con ese alguien aunque, la verdad, puestos a saborear preferimos hacerlo con continuidad.

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  3. Llega un momento en que el recuerdo empieza a difuminarse y la imagen se vuelve borrosa.
    Otros rostros, otras presencias entranen nuestra vida. Se cierra una puerta y se abre otra.
    nada es eterno y todos en algún momento de nuestras vidas somos sustituidos.

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